Farallón Centinela es una pequeña roca en el Mar Caribe. Se ubica a 25.5 Km. al norte de Cabo Codera, Edo. Miranda, a unos 160 Km. de Caracas en Venezuela. La roca tiene una altura de 36 metros; 70 metros de largo, norte-sur y 40 metros de ancho, este-oeste.

Con esta expedición, se celebró el 20º Aniversario del Grupo DX Caracas. La Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) asignó el indicativo YW5F como estación de eventos especiales. En sus 20 años, el Grupo DX Caracas ha realizado 27 expediciones y participado en 28 concursos internacionales. El Grupo tiene experiencia desde  los lugares más recónditos del Caribe.

El primero de los dos previos intentos de activar  por el Grupo, el Farallón Centinela (IOTA SA-058) en 1999, fracasó. El segundo, en el 2000, fue exitoso. Ud. puede encontrar información de estas operaciones en www.hfdx.org. Estábamos muy concientes de los riesgos de esta operación para esta oportunidad. La roca no posee playa de desembarco, de allí que, en el pasado, los operadores debieron nadar hasta la roca y los equipos entregados desde un helicóptero. En esta ocasión, no dispusimos del helicóptero y enfrentamos el reto de desembarcar operadores y equipos frente el embate del las olas contra la roca. El desembarco y embarco dependieron mucho de las condiciones del mar.

El 5 de Noviembre de 2009, salimos de Caracas en horas de la tarde. Trabajamos muy fuerte todo el día, empacando todo lo necesario. Fue indispensable calcular bien la cantidad de equipos y equipaje considerando la dificultad para desembarcar y llevarlos hasta lo alto de la roca. Al mismo tiempo, incluir los equipos de reserva, antenas y generadores por la eventual falla en estas evidentes condiciones adversas.

 
 

 
 

Colocamos antenas y mástiles sobre la camioneta SUV y dentro, el resto de los equipos. Se nos pidió llevar el mínimo de pertenencias personales. Mientras cargábamos, nos dimos cuenta que tendríamos suficiente espacio para todo el material y los operadores. Carmen YV5CAJ vino a nuestro rescate y nos facilitó su vehículo para llevar dos operadores y equipos pequeños. Le estamos muy agradecidos por su generosidad y cooperación que hicieron posible esta expedición. Carmen también nos preparó dos diferentes clases de sopas, que disfrutamos en la roca.

 
 

 
 

Llegamos a Carenero, nuestro puerto de salida, tarde en  la noche y muy cansados. Sin embargo, Ramón YV5EED nos convocó a una reunión de equipo durante 45 minutos, para finalizar la logística antes de acostarnos. Descansamos en el hotel la noche del 5 de Noviembre, para salir temprano y aprovechar un mar tranquilo. Queríamos estar en el puerto a las 7 am. pero, nos dimos cuenta que nos faltaban algunos detalles. Dividimos el equipo. Un grupo se encargó de cargar el bote y conseguir el combustible para el bote y los generadores. El otro grupo fue al mercado a comprar comida adicional y una cocina. Por más que lo intentamos, no pudimos salir sino a las 9:30 am. A esa hora, habíamos planificado desembarcar en la roca. El clima no nos favoreció. Nos llovió todo el trayecto. Todos nos mojamos y se imaginan la importancia de proteger nuestros sensibles equipos. Ramón YV5EED desafortunadamente, perdió su agenda electrónica debido a la lluvia y las olas. 

 
 

 
 

El lugar de salida es una pequeña área de embarque de  barcos pesqueros. El dueño del barco (peñero) ya previamente había llevado a nuestro Grupo en el primer intento de desembarco al Farallón Centinela en 1999. Tiene la experiencia de asistir en la instalación del faro del Farallón Centinela. Se pueden observar nubes obscuras, listas para descargar.

 
 

 

El peñero “Apártate” nos llevaría al Farallón Centinela.

 
 

 

“Apártate” completamente lleno y listo para partir. En nuestro viaje tuvimos fuertes embates de la lluvia.

 

Mientras los acercábamos a la roca, las condiciones del mar rápidamente se hicieron peores. Teníamos dos opciones: intentar brincar del barco a la roca o brincar al agua y nadar. El capitán nos recomendó no lanzarnos al agua debido a las fuertes corrientes. Pero esto también significaba, calcular bien el salto a la roca. Debía ser muy preciso. Si se calculaba mal el salto, era seguro salir herido contra las filosas rocas. Nos apuramos en desembarcar equipos y operadores antes que empeorasen las condiciones del mar que harían esta expedición imposible.

 
 

 
 
 

 
Nubes negras sobre la isla nos dieron la bienvenida. Imagine la roca como una tortuga gigante
con una extensión como la cabeza de la tortuga.
 
 

 

YV5OHW y YV5EED listos para asistir, guiando el barco y el desembarco de operadores.

 

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